
De ahí que en mi búsqueda de porqués y cómo...llegue a estas líneas que comparto.
Y... en síntesis .. je je..no puedo comer nada rico!!!
Martha
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Los esteroles vegetales son ingredientes naturales que se encuentran en algunos de los alimentos que consumimos diariamente: frutas, verduras, frutos secos, cereales, legumbres y algunos aceites vegetales (oliva, girasol, etc).
¿Qué son los esteroles vegetales?
Componentes naturales con una estructura química, similar al colesterol, lo cual impide que el intestino absorba el colesterol.
En consecuencia, el colesterol no absorbido, junto con los esteroles vegetales, son eliminados del organismo vía heces. Los esteroles vegetales son objeto de estudio desde 1950.
Desde entonces hasta mediados de los años 70 se han publicado más de 140 estudios en los que se concluía que eran efectivos ante la hipercolesterolemia. Un importante descubrimiento
En los años 80 se descubrió que los esteroles vegetales podían formar parte de algunos alimentos sin que el sabor de éstos sufriera ninguna alteración.
La alimentación occidental aporta entre 200 y 400 miligramos diarios de esteroles vegetales.
Esta cantidad no es suficiente para que se produzcan reducciones significativas del colesterol. Para ello, es necesario consumir entre 1,6 y 3 gramos diariamente. Con esta cantidad se consigue una reducción media de entre un 10% y un 15% de colesterol LDL sin que se vea afectado el HDL.
Se recomienda:
Usar aceite de oliva virgen para cocinar y aliñar los alimentos.
Consumir dos o más raciones de verduras u hortalizas al día(una como mínimo cruda);
tres o más porciones de fruta al día.
Si se bebe vino habitualmente, limitar a un vaso de vino tinto con el almuerzo y la cena.
Consumir legumbre como mínimo tres veces/semana; pescado o marisco como mínimo tres veces/semana;
frutos secos y/o semillas como mínimo dos veces/semana.
Elegir aves de corral y/o conejo frente a carnes rojas, embutidos u otros cárnicos procesados (hamburguesas, albóndigas, salchichas).
Mantener un consumo moderado de cereales refinados (pan, pasta y arroz no integrales). Reducir a dos o menos veces por semana el consumo de carnes rojas o embutidos (excepto de aves, caza o jamón tradicional).
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Eliminar o reducir al menos a una vez por semana el consumo de:nata, mantequilla, bebidas carbonatadas y/o azucaradas, repostería, bollería industrial, precocinados, pasteles y dulces.
(Fuente:web)














